Gran iglesia amarilla de San Francisco en Chiloé

Una nueva muestra del legado cultura de las iglesias en Chiloé

Estimados seguidores, como ya deben saber, mi nombre es José Miguel Peña Virgili y, en esta ocasión, les quiero comentar acerca de una destacada acción de rescate de lo patrimonial, por parte de una institución que le da vigor a su posición en el país.

El pasado 26 de mayo se realizó la ceremonia de inauguración de “Iglesias de Chiloé: Patrimonio de la Humanidad”, exposición realizada por la Dirección de Extensión de la FAU y que contó con la charla magistral de Diego Ramírez, arquitecto egresado de la FAU, quien presentó su trabajo como parte del Programa Chiloé de la Facultad.

Este programa, con más de 40 laboriosos años de existencia, es el origen de un estudio acabado que vio sus primeros frutos en el año 2000, en la obra de los profesores Yoshiko Nakashima y Patricio Basáez. En febrero de 1976 fue cuando se dio inicio al estudio de la arquitectura de Chiloé mediante el “Programa de Protección y Desarrollo del Patrimonio Arquitectónico de Chiloé”. Luego de esa fecha, se publicó un libro temático y se presentó en Madrid un proyecto de financiamiento para la restauración de algunas iglesias.

Con el largo paso de los años, el proyecto fue ganando fuerza y una enorme trayectoria, con exposiciones fotográficas itinerantes y una retribución constante de conocimientos mediante cursos de extensión impartidos a los profesores de Ancud. Además, la puesta en escena de este tema en seminarios en Europa y la difusión del material investigativo en otras ciudades de Chile, terminó por otorgarles a las iglesias de Chiloé el merecido sitial que hoy ostentan en el panorama cultural nacional.

La expo hoy

En la casona de la FAU se presenta esta exposición, con fotografías y maquetas de  iglesias -como la de Achao, Aldachildo, Castro, Chonchi, Colo, Dalcahue, Detif, Ichuac, Nercon, Quinchao, Rilan, San Juan, Tenaun, Vilipulli, Chelin y Caguach- de forma gratuita, para todo público y hasta el 28 de junio.

La principal virtud de este maduro vínculo entre la Universidad de Chile y Chiloé es el mutualismo surgido entre dos íconos de nuestro patrimonio, que se sirven entre sí para dar rescate al legado arquitectónico y cultural nacional, gracias a estudios que no buscan simplemente observar y analizar en silencio, sino que se manchan las manos con el ajetreo de la restauración y mantención de aquello que los convoca.

En Chile, la labor del área estudiantil está plenamente aprovechado en proyectos como éste, puesto que generan lazos con otros entes académicos y fomentan el turismo, la identidad y la ciencia, entregándole valor a construcciones representativas de la isla de Chiloé. Como parte del Patrimonio de la Humanidad, las iglesias de Chiloé tienen más de un siglo de existencia y describen pedazos de la vida de este pueblo, siendo, un efecto de su estudio, el mejor entendimiento de la historia trazada bajo cada una de sus construcciones.

Es vital el impulso ciudadano a la labor de la FAU en este proyecto. El conocimiento de quiénes somos, a pesar de ser tarea de todos, surge de las manos de quienes están llamados a ser los motores de difusión de un presente y pasado que nos congrega a todos como sociedad y que, en estas pequeñas exhibiciones, ofrece una oportunidad única de acercamiento.

Si la Universidad de Chile ya cumplió su labor, si el mundo está reconociendo la belleza de una herencia cultural, si todo está tan cerca, ¿cumplirá usted visitando “Iglesias de Chiloé: Patrimonio de la Humanidad”? Los invito a que compartamos nuestros pensamientos y opiniones. Saludos.

José Miguel Peña Virgili

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Estudiantes marchando por la Alameda

Unas primarias deshabitadas: ¿de quién es la democracia?

Si bien debería movilizar masas e invocar sentidos de pertenencia en todos los sectores, las primarias electorales de 93 comunas del país, llevadas a cabo este día domingo 19 de junio, fue un absoluto fracaso en convocatoria. Los motivos, para muchos relacionados con la celebración del Día del Padre y con los festejos post goleada futbolera, fueron el reflejo de múltiples factores que hacen que la democracia, en nuestros tiempos, no sea prioridad. Mi nombre es José Miguel Peña Virgili, arquitecto de la Universidad del Bío-Bío y les quiero hacer algunos comentarios al respecto de nuestra cada vez menos colorida “fiesta de la democracia”.

El duopolio, instalado tras la salida del poder de la dictadura, ha visto pasar por su lado a decenas de partidos y candidatos independientes que han florecido tan rápido como marchitado. La Nueva Mayoría y Chile Vamos, hoy denominados de manera renovada luego de portar nombres que dejaron de gozar de prestigio –si alguna vez lo tuvieron-, son la cara más visible de un proceso que está empezando a consolidar los síntomas de hastío que arrastra desde hace algunos años.

A pesar de que la escasa participación ya es un problema en sí mismo, más grave resulta aún el hecho de que no hace falta superar el pobre 6% de participación del domingo para que una u otra coalición alcance puestos públicos, pues ocurre que hemos dejado de atender la profunda relación que tiene la democracia con la representatividad y el hecho de pertenecernos, en cierta medida, a todos como país.

La idea de volver a instaurar el voto obligatorio no es más que una salida simplista a una crisis política altamente honda, que no requiere una inclusión en urnas sino en ideas, entendiendo que las decisiones nacionales son patrimonio de todos. Cuestionamientos al sistema de transportes, el descontento en educación, la eterna problemática de la salud y unas políticas habitacionales prácticamente desreguladas, son la piedra angular de una flagrante omisión de los deberes cívicos en respuesta a una sensación de indolencia generalizada en la ciudadanía frente a sus demandas a las autoridades.

No hemos de olvidar la escasa representatividad con la que el actual gobierno llegó al poder y los muchos llamados que se hicieron a “renovar la política” de parte de todos los sectores. Además, se sigue profundizando aquella estadística en cada encuesta de medición de la satisfacción ciudadana, que sólo han servido para quitarle el respaldo a una clase poderosa que ha sido infinitamente menos práctica de lo que se esperaba, entrampándose en burocracias y procesos inconducentes.

Como arquitecto y constante interesado en las temáticas sociales, considero que es hora de un cambio en la manera en que las grandes problemáticas se asumen. La resolución de problemas no debe dar más trabajo, sino simplemente respuestas. Es necesario que volvamos a creer en que sirve de algo ponernos de acuerdo y empecemos a cosechar los frutos de ser una de las sociedades de mejor pasar en este rincón del planeta, haciéndonos cargo de una democracia que, aunque no queramos verlo, nos pertenece a todos.

Al parecer, las brechas que siempre hemos querido acortar se han alargado tanto, que ya es imposible generar el punto medio de antaño, que nos reunía a todos en torno a una urna. Hoy, quien está por descansar en una de ellas, es la democracia misma y la soledad completa en que quedó abandonada. Y no en una urna de papeletas, precisamente.

¿De qué forma creen ustedes que puede volver a acercarse la política a la gente?

¿Qué tan claro tenemos que los cambios se hacen desde adentro y no desde la pereza?

Espero sus comentarios.

José Miguel Peña Virgili.

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Playboy Town House

La arquitectura de Playboy y la fantasía masculina

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En este interesante artículo con una breve entrevista a Beatriz Colomina, curadora de la exposición “Playboy Architecture: 1953-1979”, se toca un tema que usualmente a los arquitectos se nos va olvidando —o, más bien, descuidamos un poco a lo largo de nuestras carreras— y es el tema de cómo afecta la arquitectura al individuo. No me refiero específicamente al efecto inmediato, que tiene más qué ver con las condiciones en las que se vive en el espacio articulado, si no al efecto a largo plazo: cómo se siente el individuo rodeado de edificaciones y diseño, y cómo cambian sus ideas según su paisaje.

O, en palabras de Colomina, acotándose a la exposición que curó: “Playboy no sólo exhibía arquitectos. Daban lecciones al autor en arte y diseño. Usaban la arquitectura como utilería para fantasías sexuales. De hecho, Playboy no podría existir sin la arquitectura. Con una cantidad enorme de lectores—7 millones de copias vendidas por número en su punto más álgido, en 1972—la revista hizo más por divulgar el diseño y la arquitectura moderna que cualquier otra revista de arquitectura o cualquier institución, como el MoMA.“

Es una entrevista muy interesante, que toca temas que podrían caer en la curiosidad sin el enfoque antropológico que esta exposición le da al tema. Una lectura muy recomendada desde mi punto de vista.

Espero sus comentarios y opiniones.

José Miguel Peña Virgili.

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Museo de historia natural de Ontario

El problema de Ontario con la cultura y la arquitectura

La arquitectura y su impacto en la sociedad son tan importantes como el arte y la historia para la cultura de un pueblo, pues los edificios son patrimonios “encarnados”; estructuras físicas que dicen cosas sobre un grupo humano que ningún otro medio de expresión y diseño pueden comunicar.

Menciono esto a propósito de un proceso ciudadano para rescatar el patrimonio cultural de Ontario, donde se promueve una sociedad donde la inclusión en el quehacer cultural sea central para “fortalecer una comunidad basada en las artes, la cultura y la herencia”. Sin embargo, y como mencionaba anteriormente, ignorar la importancia del patrimonio arquitectónico y su rol formativo y representativo en la cultura de un lugar es peligroso, más aún si se está escribiendo un documento que busca proteger patrimonio cultural.

Podrían aprender algo de nosotros en Canadá, por no proteger nuestro patrimonio como corresponde —y no hablo sólo de los edificios importantes; casas, edificios residenciales, locales comerciales incluso— estamos en esta nefasta situación en que las inmobiliarias se sienten dueñas del paisaje local y pueden armar proyectos en donde se les ocurra a la escala que quieran sin pensar en cómo pueden afectar sus obras al entorno.

Los invito a compartir y opinar libremente.

José Miguel Peña Virgili.

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